domingo, 22 de marzo de 2015

Sierras, manjares y Saramago


Con la llegada de la primavera las escapadas rurales aumentan, os recomiendo ésta si queréis respirar aire puro y disfrutar de paisajes maravillosos. Hace unos años disfrutamos de un hermoso fin de semana en plena naturaleza gracias a nuestros amigos y anfitriones Fran, Mari y Serafín. Nos hospedamos en sus cortijos en la aldea del Almicerán, este valle pertenece al pueblo jienense de Pozo Alcón, en pleno Parque Natural de la Sierra de Cazorla. Este alojamiento rural está dotado de todas las comodidades (cocina, chimenea, salón amplio, etc.). Además de la vista, el paladar disfruta enormemente con los manjares autóctonos. Os recomiendo que probéis el cordero segureño tanto a la brasa como al horno de leña, y las migas de harina con chorizo y pimiento.

 
Hicimos una ruta a pie para ver las cascadas del arroyo Guazalamanco de la sierra de Cazorla. Si es verano aprovecha y disfruta de un baño en sus cristalinas aguas. Su sendero es de baja dificultad y no hace falta estar muy experimentado para hacer el camino hasta las cascadas.
Después nos dirigimos al Embalse de la Bolera, este lago artificial de 6 kilómetres de longitud es un orgullo para todos los poceños. Está formado principalmente por las aguas del río Guadalentín (afluente del Guadiana menor) aunque también desembocan aquí las aguas del arroyo Guazalamanco. Por sus dimensiones se puede navegar en Kayak, o si eres amante de la caña podrás pescar unas truchas.

 
Si el sábado gozamos del Parque natural de la Sierra de Cazorla en Jaén, el domingo nos acercamos a la provincia de Granada, en concreto al pueblo de Castril, ya que desde Pozo Alcón a allí solo hay unos 30 km. Después de pasear por este laberíntico pueblo repleto de casas blancas y tapear en una terraza, fuimos al parque de La arboleda perdida en el Parque Natural de la  Sierra de Castril. Este parque fue inaugurado por el premio nobel de literatura José Saramago, ya que su mujer Pilar del Río era castrileña. Este Sendero de la Cerrada discurre por el cauce del río Castril mediante unas pasarelas de madera, es un espéctaculo de colores y sonidos; colores verdes y marrones con el sonido del agua y los pajarillos. Una buena manera de cerrar el fin de semana en tierras andaluzas.

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