viernes, 13 de marzo de 2015

Tres ostrerías



Vas de viaje y cuando vuelves siempre retienes en tu memoria un lugar especial donde comiste o cenaste. Porque al final te das cuenta que todo lo que recuerdas está asociado a los sentidos (en mi caso casi siempre al gusto y a la vista). Los sabores pueden hacer que un momento sea inolvidable para bien o para mal, y sobre todo cuando estás fuera de casa y cansado de andar  haciendo el turista. Si quieras darte un capricho en un viaje, disfrutar de un lugar con encanto, te gustan las ostras y no estás en España, asómate a estos tres rincones y no fallarás...

Londres Wright Brothers, lo encontrarás  en pleno Soho en la paralela a la archiconocida Carnaby Street. Esta ostrería se encuentra en una especie de plaza cerrada llena de terrazas. La luz ténue del local junto a su ecléctica decoración, una copa de champagne y su bandeja de ostras hace que disfrutes de la ciudad como un inglés más. Según observé no había mucho turisteo, sino más bien residentes. (Consejo: visitadlo por la noche)

New York Oyster Bar en la Grand Central Station. (Pero reserva!!!). A cualquier hora del día, ya sea para comer o cenar puedes probar ostras que traen a diario de diferentes países (España, Francia, etc.). Es un espacio diáfano, con arcos y techos abovedados, manteles de cuadros rojiblancos y murmullo de los comensales, pero realmente lo que destaca no es todo eso, sino la calidad de su materia prima. Es mundialmente una ostrería de referencia.

Ámsterdam The Seafood Bar , esta marisquería se abastece de productos holandeses, ya que siempre ha sido un país con gran tradición culinaria de marisco y pescado. Tiene zona de barra a lo largo de su pasillo, y un salón al final junto a la cámara de moluscos y crustáceos. El precio te sorprenderá gratamente puesto que no gastarás más que en cualquier restaurante regulero. Decoración sencilla y moderna con cocina a la vista del comensal, donde apreciarás cómo te preparan tus platos. Además del marisco destacaría su plato de pescado ahumado. Este bar próximo a Museumplein viene de lujo tras una mañana de visita a los museos para hacer una parada a comer, y para más tarde hacer una siesta en el césped del cercano Vondelpark.

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