viernes, 20 de marzo de 2015

Lagartera, bordados y gastronomía



Me encanta ir al pueblo natal de Roberto. ¿Será porque siempre que voy como de maravilla? Si vas a Toledo a pasar unos días te aconsejo que hagas una excursión a este pequeño pueblo toledano. Así que os voy a proponer un recorrido para orientaros un poco de los lugares más significativos. Su iglesia de El Salvador es del siglo XV y tiene en su interior restos de estilo mudéjar, al igual que la ermita de los Santos Mártires a las afueras del pueblo.




Pero si de algo puede presumir Lagartera es de sus maravillosos bordados donde predominan los motivos geométricos y la técnica del deshilado. Puedes pasear por el pueblo y ver cómo en los patios de las casas las mujeres están bordando, aunque también llama mucho la atención los portales (recibidores de las casa) llenos de cerámica y cacharros de cobre. Una de sus plazas más conocidas es la Corredera con las esculturas de una pareja de lagarteranos como monumento a su traje típico. Aquí mismo se encuentra la panadería y confitería Hermanos Moreno fundada en 1928. No puedes irte sin probar sus dulces entre los que destacan: floretas, mangas, tortada y empanadilla de meloja. Pero su hornazo es espectacular, aunque has de encargarlo, es una especie de empanada rellena de carne adobada, chorizo y huevo. 



Por otro lado se encuentra la Plaza de la Constitución con sus soportales y paredes de cerámica, el del centro representa el cuadro de las “Vísperas de boda” del pintor costumbrista lagarterano Marcial Moreno. Este pastor que se reinventó, fue pintor y escultor muy reconocido. Tras ganar una beca a Estados Unidos, marcha a Nueva York donde se casó y permaneció allí hasta su muerte en 1983. Si quieres saber más sobre el pueblo puedes visitar su museo. Si deseas hacer noche en una casa rural, en El sosiego tendrás todas las comodidades ya que por su gran tamaño el confort está asegurado. 




Si puedes elegir una fecha para visitar este pueblo castellano te propongo el mes de  junio con su Corpus Christi. En esas fechas las fachadas de las casas quedan vestidas con las mejores telas bordadas, y su suelo se convierte en un manto de hierbas aromáticas. Por momentos crees estar en otra época.
Si antes os recomendaba su panadería, ahora os hablaré de su mejor restaurante,  “Llares” , es una casa típica de labradores del siglo XVIII. Tiene un salón diáfano que fue la troje o el antiguo granero,  y para el verano dispone de una terraza. Su decoración es acertadísima, y quién mejor para ese trabajo que el reconocido arquitecto interiorista Tomás Alía, lagarterano de origen. Las dos veces que he ido siempre he pedido el mismo plato principal: solomillo ibérico con salsa de naranja. Nunca olvidarás este restaurante.


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