viernes, 3 de abril de 2015

Madeleine 125


Esta vez el turno es de la magdalena; esta especie de bollo dulce y esponjoso que comemos en el desayuno o en la merienda y que nunca se aborrece. Sola o mojada en la leche, con algún relleno o la receta original; en definitiva, una delicia en todas sus versiones.
En primer lugar os contaré de forma muy resumida el posible origen de la magdalena. A mediados del siglo XVIII el rey de Polonia ordena a su criada y cocinera Madeleine que invente algún dulce nuevo para una cena muy especial con comensales gourmet.
Obtuvo tal éxito que él decidió llamarlas como a su creadora. El rey manda a su hija (casada con el rey de Francia) un pedido de magdalenas y así es como se introducen en Francia. Aunque hay mucha leyenda sobre este tema.

 
Os presento mi receta, la cual bauticé como “Madeleine125”. 
Bate 2 huevos en un recipiente amplio y añade en este orden el resto de ingredientes: medio vaso de leche, 125 gramos de margarina o lo que es lo mismo, la mitad de la tarrina de tamaño estándar, también 125 gramos de azúcar, una pizca de sal y ralladura de cáscara de limón al gusto. A esa mezcla añade 125 gramos de harina de trigo para bizcochos, 125 gramos de harina de maíz (“Maizena”) y 1 sobre de levadura Royal. Se deben tamizar las harinas, pero yo no lo hago porque sin tamizar me salen estupendas. Si tienes tiempo deja la masa en el frigorífico durante casi una hora. Pon fundas de papel en los moldes y rellénalos 2/3 de su capacidad para cuando suba la masa. A veces espolvoreo una pizca de azúcar antes de cocerlas para que hagan como una especie de costra. O si no haces eso las puedes espolvorear de azúcar glass al enfriarse después de hechas. Esta vez no he querido hacer ninguna de las dos cosas. Con el horno precalentado se han de hornear durante 15 minutos a 200 grados por arriba y por abajo con la bandeja a altura media. Nunca abras el horno para que salgan con el copete lo más alto posible.Y “voilà”!!!


A veces no sabes qué llevar cuando vas de invitado a casa de unos amigos o familiares. No hace falta llevar nada estrafalario para la hora del café o el té. Unas simples magdalenas suelen gustar a todo el mundo y tienes el éxito asegurado. Además sus ingredientes son de lo más básico, económico y casi siempre se suelen tener en la despensa. Solo hace falta que compres unas cajitas monas y el detalle quedará completo. Si las hago para el desayuno de casa opto por el tamaño “normal” (foto 1) y si es para obsequiar elijo el tamaño de bocado (foto 2). Con las proporciones de mi receta me han salido 1 docena de las grandes y 1 docena de las minis, así que en dos horneadas, o sea 30 minutos en total, he hecho todo esto para disfrutar unos días. Hay que comer lo más sano posible y si algo tan sencillo está en nuestras manos nos ahorramos de comprar bollería industrial. Me gusta comprar cuando salgo de viaje algún recuerdo pero no el típico, así que estas cajas fueron las que me traje de Londres. Y por suerte están siendo útiles, casi nunca están vacías!!!




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