lunes, 21 de diciembre de 2015

Un día en el Mercado de Motores


 
Este mercadillo madrileño no es al uso, situado en la antigua estación de tren de Delicias y actualmente el Museo del ferrocarril es un lugar ideal para viajar al pasado. Este espacio nos ofrece un marco ecléctico de lo más "gastrocooltural".

Los segundos sábados y domingos de cada mes de 11 a 22 horas durante todo el año (excepto julio y agosto) podréis disfrutar de un día de lo más variado. En la puerta encontrarás diferentes modelos de coches, motos y sidecars de época que ya te adelantan el contexto que se recrea dentro.

Es muy aconsejable que vayas cuanto antes ya que a partir de mediodía se satura de visitantes y las colas por su aforo limitado bordean todo el edificio. En mi caso fui con Roberto, Isa y Alberto a las 11; quisimos llegar para desayunar en su salón con unos ricos croissants y muffins. Y la verdad es que fue una muy buena manera de empezar nuestro domingo. Ya con el café en el cuerpo comenzamos a ver los puestos de comerciantes en el interior de la estación (levadura madre, fauna urbana, cordelia, nacnic, etc.). Te podías encontrar artesanía muy cool, ropa de segunda mano muy "salá", decoración vintage y todo esto acompañado de música en directo, tanto de un dj como de un grupo tocando en vivo. La verdad es que pasear por un rastro donde se entremezclaban trenes antiguos y puestos fue muy divertido.

Cabe decir que el ambiente navideño que se respiraba también acompañaba. Para los más peques también está pensado este rastro; el museo de ferrocarril tiene acceso gratuito y los niños alucinan al ver las máquinas tan de cerca, después tienen la oportunidad de montarse en un minitren para dar unas vueltecitas e imaginarse cómo era aquello en el pasado.

Iba asomando el sol porque el mediodía se acercaba, y ya decidimos salir al exterior para la zona de puestos de los particulares, que también tienen aquí su espacio. Ya estábamos rozando la hora del aperitivo y el día primaveral que teníamos nos invitó a sentarnos en la peculiar terraza al aire libre para tomarnos unas cervezas entre las vías del tren. Había una gran variedad de food trucks para elegir nuestro tentempié. Así que, tras nuestras compras y las birras nos fuimos de Madrid con un sabor de boca inmejorable. Aunque lo mejor de todo fue la compañía y las risas!







                                                       Paseo de las Delicias, 61 Madrid

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