lunes, 6 de febrero de 2017

Dos noches en Brujas



Una de las ciudades belgas más encantadoras. Visitar Brujas es perderte como en un cuento medieval. ¿Cómo llegas? Lo más conveniente es llegar a Bruselas y luego coger un tren que te lleva a Brujas en una hora. Por el tamaño es ideal para estar un fin de semana. Llegando un viernes por la tarde y saliendo un domingo por la mañana tienes tiempo suficiente para desconectar de la rutina y sumergirte en esta atmósfera mágica. Todos las rutas son perfectas para hacer a pie ya que las distancias son más bien cortas y lo mejor es callejear por su empedrado suelo y admirar su peculiar arquitectura entremezclada entre canales.


VIERNES POR LA TARDE:
Tras comer unos sandwiches y beber unas cervezas Júpiter en la estación, fuimos al hotel para no perder mucho tiempo. Te lo recomiendo por su ubicación, limpieza, buen desayuno y comodidad. El hotel Martin´s Bruges de 3 * (Oude burg,5) tiene muy buen precio y estás al lado de la gran plaza principal. Tras deshacer maletas, bajamos a la Grote Markt (Plaza Mayor) con el Belfort y el Palacio provincial. Toma un café o una cerveza en alguna de las terrazas de esta plaza y disfruta de este singular ambiente. Vamos ahora a Burg plein (la 2ª plaza de Brujas) para ver el Ayuntamiento, el Palacio de justicia, la Basílica de la Santa Sangre. No te puedes ir de Brujas sin probar in situ el famoso chocolate belga, entra el Chocolaterie de Burg y alucina con la variedad de chocolates, bombones y galletas que tienen en esta chocolatería tan acogedora. Luego dirígete a la catedral del Salvador y a continuación llega al Muelle del Rosario. Es uno de los lugares más fotografiados con el canal Dijver en la plaza Curtidores.Toma unas cervezas belgas en la terraza de la cervecería más encantadora de Brujas con vistas a este muelle: 2BE. Ya es hora de cenar y fuimos hacia Simon Stevinplein. En esta plaza había ambientazo y cenamos en el estiloso Ellis Burger, ya que hacen unas hamburguesas con patatas asadas de lujo.



SÁBADO POR LA MAÑANA:
Tras el desayuno vamos a pasear por los canales de Brujas en minicrucero que sale desde el muelle del Rosario, algo inolvidable e imprescindible en este viaje (no llegó a 10 € y duró 45 minutos). Tras este relajante momento vamos a hacer el paseo de los molinos en la zona de Kruisvest . Esta zona es tranquilísima, el silencio y paz que se respira es indescriptible. Zonas de verdes praderas, cuatro molinos preciosos con sus aspas en movimiento y fuera de la zona más turística. En fin, no te lo puedes perder. Fuimos a comer muy cerca del Markt el plato más típico: mejillones con patatas fritas. En la calle Hallestraat, 14 se sitúa Brasserie Strijderhuis con terraza y dos pisos para que elijas donde disfrutar del break. Calidad-cantidad-precio recomendable!

 

SÁBADO POR LA TARDE:
Nos dirigimos hacia Minnewater o lago del amor, sin palabras, hay que verlo. Después de disfrutar de este parque vamos al Beaterio, patrimonio de la humanidad de la UNESCO. Destaca el patio central de esta comunidad de benedictinas con sus treinta blancas casas y estilizados árboles. Iremos luego hacia Walplein, una plaza de cafés y restaurantes para seguir hacia la calle más comercial: Katelijnestraat. Aquí paramos a merendar en una gofrería, algo tan típico belga no podíamos dejar de probar. En unas horas vamos al hotel para no acostarnos tarde ya que al día siguiente hay que madrugar! En fin, Brujas te deja sorprendido por su concentración de tanta belleza en tan poco espacio.






 

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