martes, 20 de junio de 2017

Descubre Copenhague






Diversión, belleza, tranquilidad, civismo, hygge (comodidad), estilo, naturalidad, bienestar y un sinfín de halagos describen Copenhague, la capital de Dinamarca. Llevaba tiempo con ganas de visitar un país nórdico y vivir en primera persona su estilo de vida por unos días. Esta ciudad me ha enseñado mucho solo observando el comportamiento de sus calmados y confiados habitantes. NOTA: No olvides pedir algo de cash en tu banco ya que allí no hay euro, sino corona danesa.





"Donde fueres, haz lo que vieres", y yo lo suelo poner en práctica cuando viajo. Detalles como caminar sin prisas, hacer picnic en sus zonas verdes y hablar más flojito en lugares públicos, son solo algunas de las cosas que este maravillosa ciudad te enseña. En definitiva, eso de que los daneses son los más felices estoy empezando a creerlo. Nada más hay que verlos... Apenas hay tráfico estresante, da igual el trabajo que tengan, todos van en bici para sus tareas diarias. Se respira paz y tranquilidad. Te das cuenta que no son menos productivos por no correr más. Trabajan para vivir y no viven para trabajar... La vida personal es más importante y les encanta el ocio al aire libre cuando el clima se lo permite para disfrutar de la familia y los amigos.





Junio ha sido un mes ideal para visitarla. No hay tanto turismo como en julio y agosto, y el clima es ideal ya que rondan los 18-20 grados centígrados. Eso sí, tu reloj biológico se puede ver alterado por las horas de sol. Amanece en esta época sobre las 4 de la mañana y anochece completamente cerca de las 11 de la noche. Pero peor sería al revés...



Cuando llegues al aeropuerto cogerás, además del plano gratuito de la ciudad, un metro para llegar a la ciudad. Solo tarda unos 10 minutos y tiene un coste de 5 €. La línea M2 (de color amarillo) con dirección a Vanlose es la que te llevará a la parada que más se acerque a tu alojamiento. En nuestro caso alquilamos un precioso apartamento con vistas a un parque en el barrio de Christianhavn con una parada con el mismo nombre. La ubicación es perfecta y además el barrio es tranquilo. En esta misma parada hay un supermercado donde compramos los desayunos para los próximos días. Como por ejemplo repostería de canela con crema...
Desde la parada de metro, por la calle Torvegade y el puente Knippelsbro cambias de islote y estás en el corazón de la ciudad en pocos minutos a pie. Para moverte por esta ciudad es suficiente con ir andando o ir en bici, aunque tienes también autobús, metro o tren.



Te cuento nuestras rutas para que no te pierdas lo más interesante durante tu estancia.

DÍA 1

Llegamos a las 12 del mediodía al aeropuerto. Cogimos el metro, fuimos al apartamento que alquilamos mediante Airbnb, deshicimos las maletas y bajamos a comprar al supermercado algunas cosillas. A continuación comimos unas deliciosas hamburguesas en Grillen. Después un poco de relax en la casa, ducha y a pasar la tarde-noche en el Parque de atracciones Tívoli, el más antiguo de Europa ya que es de finales del siglo XIX (1843). Lo encontrarás en el boulevard de Christian Andersen, donde una escultura del escritor observa el parque (muy próximo al Ayuntamiento/Radhuspladsen con una hermosa plaza). En el interior vas a alucinar no solo con sus casi 30 atracciones, sino con sus jardines, lagos, tiendas, heladerías, restaurantes... Ir por la tarde es perfecto para ver el anochecer y ver cómo se va iluminando progresivamente todo. Es un auténtico espectáculo de luz y color que hipnotiza a pequeños y mayores. El restaurante mexicano Kaktus que hay en Tívoli hace unos tacos ricos.





DÍA 2

Ahora sí que disponemos del día entero y la ruta es la siguiente:

>  Iglesia de mármol o de Federico en la calle Bredgade
> Palacio de Amalienborg  (residencia de la familia real danesa con 4 edificios de estilo barroco y donde hacen un vistoso cambio de guardia real). Desde allí, en Toldbodgade tendrás unas vistas buenísimas de la ópera y Christianhavn
>  Volvemos a Bredgade hasta llegar a Esplanaden, parque Churchill, la iglesia de San Albano y la fuente de Gefión
> Llegaremos a la archiconocida Sirenita solo con seguir a turistas desesperados por hacerse una foto con la escultura
> Desde ahí iremos al colindante Kastellet. No hay castillo, pero este recinto es más que bello. Lleno de zonas ajardinadas muy cuidadas, un molino, y unas vistas preciosas
> Parada para comer y tomar unas Carlsberg y Tuborg (la cadena "Wok on" nos gustó,  tiene platos abundantes y ricos a buen precio para el nivel de vida alto de allí)
> Visitar el jardín botánico (en Oster Volgade) porque cierra a las 6 de la tarde 
> Acabar paseando por el Castillo Rosenborg y sus jardines

  

DÍA 3

> Desde  nuestra casa en la calle Sofiegade nos dirigimos a la iglesia del Salvador con una preciosa torre donde puedes subir para obtener vistas espectaculares de la urbe
> A continuación por la calle Prinsessegade llegamos a la entrada principal de Christiania. Esta microciudad hippie donde las leyes del resto no les afectan es original de ver. Lleno de ecologistas, artesanos, puestos de ropa de segunda mano y casas pintorescas.
> Después de pasar ahí la mañana, nos vamos desde Prinsessegade hacia Trangravsvej para llegar al islote Papiroen y comer allí. Allí se encuentra el Copenhagen Street Food. Un recinto lleno de comida de diferentes países con mesas grandes para compartir tanto dentro como en su terraza. Probamos comida de Anatolia muy sabrosa y después salimos a disfrutar del buen tiempo en las hamacas que están a disposición de cualquiera de forma gratuita con vistas al gran canal, la ópera, etc.
> Por el puente Inderhavnsbroen llegas al multicolor Nyhavn o puerto nuevo del siglo XVII.
> Llegas a la plaza nueva del rey o Kongens Nytorv donde hay unos puestos de artesanía muy atractivos.
> Ahí empieza Stroget, es la calle comercial peatonal más larga de Europa con 5 km. No olvides merendar un típico gofre en palo (stick) con chocolate porque están de vicio. (A la altura de Amagertorv encontrarás la tienda de Lego y la iglesia de San Nicolás)
> Si te desvias en ese punto hacia Kobmagergade llegas a Rundetarrn o torre redonda.  
> Ya vamos bajando hasta llegar al Palacio de Christianborg que es la sede del parlamento danés.
> Muy cerca está el museo judío y la biblioteca con unos coquetos jardines. Allí hicimos nuestro picnic para cenar con unas birras danesas. Ya que en esta ciudad se puede beber alcohol al aire libre sin problema.



DÍA 4

Como el avión nos salía casi a las 9 de la noche, pudimos aprovechar bastante también el último día. Tras el desayuno fuimos al Museo Nacional en Ny Vestergade 10 que cierra a las 5 de la tarde. (Tiene consignas gratuitas para maletas). Encontrarás auténticos tesoros de la historia; momias de Egipto, Ártico, esqueletos de uros y alces, China, Japón con una zona para cosplayer con disfraces para los visitantes... 
Se acercaba la hora de comer y fuimos a Club Mambo que estaba muy cerca del museo (Vester Voldgade 85) a comer unos sandwiches o smorrebrod típico de allí. Tras tomar también allí un especial té chai con leche volvimos al museo a acabar de ver el resto de plantas. Finalmente nos despedimos de Copenhague con un paseo hasta la parada de metro que nos llevó al aeropuerto.






Os recomiendo 100% esta ciudad, la cual nos atrapó, en la que me encantaría vivir y donde la dosis de felicidad aumenta por momentos. Si quieres ver más fotos de los puntos de interés puedes ver el álbum completo de Facebook. Si deseas consultarme algo puedes comentar este post y te contestaré lo antes posible. Saludos gastroviajeros!!!



 

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