Mi hoja de ruta de Córdoba





Esta Navidad nuestro destino ha sido Córdoba, la ciudad de las tres culturas (cristiana, musulmana y judía). Como ya sabéis me gusta leer sobre la historia antes de viajar a un destino nuevo para seleccionar bien los imprescindibles de cada ciudad y así organizar el tiempo de la mejor manera. Si algo no me gusta es correr cuando salgo a descubrir nuevos lugares; me gusta vivir y viajar despacito. Ahora te voy a contar qué ver, qué comer y dónde dormir tras mi experiencia y mis lecturas previas sobre esta ciudad con mezquita, sinagoga y numerosas iglesias que muestran su diversidad cultural. Ojo: No puedes circular con el coche por el casco histórico porque la multa está asegurada, te conviene dejar el vehículo en el parking "Mezquita" muy cerca de todos los puntos de interés. (14 €/día completo)



DÍA 1 (MEDIO DÍA)

RUTA 1: Veníamos de hacer una noche en Granada, a la que no me canso de visitar como habréis comprobado en otros posts del blog. Así que llegamos a Córdoba casi a la hora de comer. Nos instalamos en el hostal El antiguo convento (calle Rey Heredia) a pocos metros de la Mezquita, a buen precio y lleno de encanto (el recepcionista te dará un plano de la ciudad y te explicará lo más significativo). A continuación fuimos a comer a la taberna Santos (junto a la Mezquita) para probar su famosa tortilla gigante. No te preocupes si llegas un poco tarde porque no cierran a mediodía. Está riquísima y la porción es generosa, para hacer una tortilla emplean 20 huevos, los cuales tienen un sabor inolvidable. Puedes comer por tan solo 9 € si pides una ración de tortilla, el típico salmorejo cordobés, un pincho moruno y una caña bien tirada. El local es diminuto, por lo que todo el mundo se sale al muro de la Mezquita  que hace de barra improvisada y hay siempre mucho ambiente gracias a los comensales.





Por la tarde visitamos el Alcázar de los Reyes Cristianos (4´5€). Esta antigua fortaleza, que fue también residencia de los Reyes Católicos casi durante una década, es un paraje de ensueño. Sus jardines y albercas al atardecer te regalan un paseo plácido con un colorido diverso que va de los verdes de toda su vegetación a los ocres de sus naranjos. Te recomiendo subir a la torre para disfrutar de las vistas. Ahora en invierno anochece prontito y al salir nos dirigimos hacia el puente romano sobre el Guadalquivir. Está precioso iluminado en la noche, partimos desde la puerta del puente (junto al monumento a San Rafael y el Alcázar) y fuimos recorriéndolo hasta el otro extremo donde está la torre de la Calahorra. Cuando haces el camino de vuelta para volver al casco histórico alucinas con la panorámica de la Mezquita iluminada.







Llega la hora de la cena y optamos por probar las afamadas y numerosas Bodegas Mezquita que tiene Córdoba. Nos sorprendió todo lo que pedimos para bien. Te recomiendo pedir todo en tamaño tapa o media ración para degustar diferentes recetas y porque además son generosos. Destaco y os recomiendo sus berenjenas califales, sus albóndigas mozárabes y el remojón. Este último plato de origen árabe me encantó, estoy deseando hacerlo en casa para compartir la receta de esta ensalada donde prima el bacalao y la naranja. Para nada es caro y te vas satisfecho; y por si fuera poco, al acabar te invitan a un "fifty-fifty"; una mezcla, a partes iguales como su nombre indica, de vino dulce y vino blanco que sienta fenomenal cuando hace frío. El cansancio va apareciendo, pero antes de ir al hostal un paseo por la judería es obligatorio. No tiene precio ir por sus laberínticas callejuelas para perderte un ratito sin rumbo fijo bordeando la iluminada Mezquita. 








DÍA 2/ RUTA 2 (DÍA ENTERO) 

MAÑANA/RUTA 2.1: Tras el copioso desayuno del hostal, repusimos fuerzas y empezamos el día con la visita a la Mezquita aproximadamente desde las 11 de la mañana hasta la 1 del mediodía. Confieso que al entrar me emocioné porque llevaba años con ganas de descubrirla. Pensar toda la historia que había detrás de ella y admirar tanta belleza me erizó la piel. La entrada son 10 €, pero si te apetece madrugar, puedes entrar gratis de 8.30 a 9.30 de la mañana. Este monumento es único ya que es el más antiguo conservado de Al-Andalus. Esta aljama tuvo cinco épocas de ampliaciones; desde Abderramán I que la comenzó a construir en el 785 (emir omeya que huyó de los abasíes de Damasco) a Almanzor que la finalizó en el 994. Finalmente y tras 209 años como Mezquita, es Fernando III, padre de Alfonso X el Sabio, el que en 1236 la convierte en la catedral de Santa María (en el centro de la Mezquita está la capilla y el coro). Por tanto observarás en esta construcción los estilos islámico, gótico, renacentista y barroco. Todo el recinto ocupa una superficie de 23400 metros cuadrados (130 metros de ancho x 180 metros de fondo) donde el patio ocupa una tercera parte del total. El patio de naranjos originalmente no los tenía (aportación cristiana), ya que el califa Abderramán III que es el que lo manda diseñar lo plantó con olivos, cipreses y laureles. Verás diferentes tipos de capiteles en las columnas que soportan los arcos de la Mezquita y multitud de artesonados en sus techos. Pero lo que más impacta es la cantidad de arcos de herradura bicolores que tanto la caracteriza; en concreto 365. Además de la belleza de las puertas exteriores, en el interior te abruma la belleza de la zona de la macsura de tres naves. Ahí destaca el mihrab (nicho de orientación y parte más sagrada del edificio) donde se guardaba el Corán (en la nave principal). Podemos decir que tiene su merecido reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad desde 1985. Nos llevó casi dos horas todo el recorrido, ya que íbamos con tranquilidad para verla con detenimiento.
























MAÑANA/RUTA 2.2: Al salir nos dirigimos hacia la conocida calleja de las flores, un callejón estrecho lleno de macetas y flores donde no cabe un turista más, pero teníamos que echar un vistazo. Luego pasamos por la calle Cardenal González y la calle Lucano que están llenas de tiendas con productos de piel y bisutería a buen precio. Llegamos a la plaza del Potro junto a la iglesia de San Francisco. Visitamos el "Centro flamenco fosforito" donde verás una exposición sobre la historia del flamenco, cantaores y cantaoras. Está ubicado en una casa del siglo XV con un bello patio y la entrada es gratuita. De repente llegas a la grandiosa plaza de la Corredera, de planta rectangular y llena de tiendas y puestos de artículos de segunda mano y de artesanía. Los locales de restauración también abundan; la gran mayoría con terraza y con menús a precios buenísimos. Aquí nos quedamos a comer, al aire libre, porque hacía un día soleado y probamos en una terraza de la plaza el típico flamenquín de jamón y el rabo de toro.
Si te apetece un café puedes acercarte a la plaza del Ayuntamiento con el templo romano y la iglesia de San Pablo que está muy próxima a la Corredera.





TARDE/RUTA 2.3:  Ahora deshacemos el camino tal cual lo hemos hecho y una vez en la Mezquita nos acercamos a la judería para visitar la sinagoga de entrada gratuita (la única en Córdoba). Una joya porque ya sabéis que además de esta, solo tenemos dos más en Toledo (la sinagoga de Santa María la Blanca y la del Tránsito). Casi al lado está la bella Casa de Sefarad, una casa judía del siglo XIV convertida en museo (4€). Compuesta por ocho salas para conocer la vida de los judíos, con un precioso patio central y en este caso, disfrutamos de una exposición temporal sobre Hugo Pratt, de origen sefardí y creador de Corto Maltés. Pero si algo no voy a olvidar es la actuación a viva voz de varias canciones sefardíes que nos regaló Álex. Había anochecido y en el patio a media luz nos emocionó escuchar canciones del repertorio judeo-español que nos han quedado como legado cultural. De paso que estábamos al lado, entramos al zoco municipal de artesanía ubicado en un patio encantador lleno de macetas y tiendas únicas con artesanos trabajando.








TARDE/RUTA 2.4: Aún era prontito para cenar y fuimos a pasear por toda la zona céntrica comercial donde las luces navideñas, el ambiente por el gentío y el mercado navideño nos envolvió. Para llegar a esta zona solo tienes que desde la judería ir pasando por la calle Blanco Belmonte que conforme subes va cambiando de nombre (Ángel Saavedra, Jesús María con la plaza de las Tendilas y Cruz Conde). En todo este recorrido te cruzarás con cuatro iglesias; la de Santa Vitoria, La Trinidad, San Nicolás y la de San Miguel).
Va apareciendo el hambre, deshacemos el camino por la misma recta que habíamos subido, llegamos a la calle Céspedes (limita con la Mezquita) donde está ubicado un restaurante árabe y tetería llamado Qurtubah para cenar algo vegetariano porque llevamos muchos días de copiosas y pesadas comidas navideñas. Destaco su humus con toque de granada y la refrescante ensalada de cous-cous (13 € los dos platos). El local es muy mágico; con un patio y una fuente preciosa y dos salas en la planta baja, te recomiendo la mesa de al lado de la ventana que da a la calle. Como estáis viendo no está saliendo nada caro comer en Córdoba, a pesar de que aquí no ponen tapa como en Granada. 


DÍA 3/ RUTA 3: MEDINA AZAHARA (medio día)

Tras desayunar, recogemos el coche para llegar a Medina Azahara (Madínat al-Zahara o la ciudad brillante). Este yacimiento arqueológico a tan solo 8 km de Córdoba y que desde este pasado mes de julio 2018 es por fin: Patrimonio de la Humanidad. Dejando a un lado las leyendas sobre el motivo de su construcción, lo que sí está claro es que el califa Abderramán III la funda en el año 936 entre Sierra Morena y el valle del Guadalquivir. La convierte en la capital política y administrativa del califato omeya de Occidente. Esta ciudad palatina es de planta rectangular, se decubrió en 1911 y tiene un perímetro de 4500 metros. Está claramente dividida en dos partes; el alcázar donde hace vida el califa y su corte, con edificios administrativos y situado en la parte superior de la ciudad. Y la otra parte es la propia medina en la parte inferior con las casas y la mezquita construida en el 940 (la cual fue descubierta relativamente hace muy poco, en el 2007). Esta ciudad solo existió durante 80 años ya que la fitna o guerras civiles entre los árabes propició el final del califato. Las zonas más fotografiadas por el viajero son la portada de la casa del ministro Ya-far y el gran pórtico frente al patio de armas que originalmente medía 110 metros de longitud y estaba compuesto por quince arcos. NOTA: La entrada es gratuita y el aparcamiento también. Al llegar a Medina Azahara deja tu vehículo,  recoge tus entradas en la recepción del museo, coge el autobús de ida y vuelta que te acercará por 2,5€ hasta el propio yacimiento que está a dos kilómetros cuesta arriba y lleno de curvas. Cuando acabes y bajes de nuevo, no te pierdas también de forma gratuita su museo con su exposición permanente, además tiene tienda-librería y una cafetería-restaurante con terraza por si antes de partir a casa deseas hacer allí el almuerzo en un entorno único.









Y hasta aquí nuestra escapada a Córdoba, espero que os sirva para vuestra próxima visita y disfrutéis tanto como nosotros! (Os dejo mi cutre plano con las rutas que hicimos)




P.D. El hostal tiene una ubicación ideal, puesto que te permite ir un rato a echar la siesta y reponer fuerzas entre las rutas de la mañana y la tarde. Recuerda que no viajamos para estresarnos!


SALUDOS, GASTROVIAJEROS!










Comentarios

Entradas populares de este blog

Los 8 helados combinados más populares

Asador "Las palomas"

Qué ver y dónde comer en Varsovia y Cracovia